26 ago. 2012

QUOUSQUE TANDEM ABUTERE CAECILIA PATIENTIA NOSTRA?


 

               Hoy, al volver de la playa, me dediqué a leer este documento tan “novedoso” que debía de ser el RD-Ley 23/2012, por el que se introducirían grandes novedades en el Plan Prepara. Me resulta especialmente apropiado escribir hoy en español porque pasé en coche por los dominios de D. Madiano, de Pilariña Red, de Alfonsito Wheel…Ya sabéis: Sangenjo, Rajó, San Vicente del Mar, La Toja…Es más, como dejé a mi hijo en un campamento en La Lanzada, de la Diputación de Pontevedra, mismito escuché loas del benefactor y prohombre Rafael Louzán, presidente de este organismo tan imprescindible para la gobernanza española.

               A lo que iba, prórroga del plan Prepara. Se ha prorrogado, hasta ahí todo bien. Se han incrementado en 50 euros los subsidios para desempleados con cargas familiares. También bien. Pero punto y final. En términos generales, un despropósito. No se trata de la familia de laboratorio a la que se refirió el viernes en el Cortello de Ministros Sor Fátima, que tiene rentas de ocho mil euros al mes y un desempleado de larga duración, sino de analizar a los colectivos excluidos, “daños colaterales del fuego amigo”:

-Primeramente los jóvenes. Por supuesto, en una forma de hacer políticas “made in Spain”, se retira el subsidio a los descendientes que convivan con los ascendientes si éstos tienen rentas superiores a las previstas en la norma –que vienen a ser las que justifican el acceso al subsidio asistencial por desempleo-. Es decir, después de haber derogado hace meses la ayuda al alquiler, ahora se les castiga por volver a casa de papá y mamá retirándoles el subsidio del programa de “recualificación profesional”. O sea, como siempre: son las redes informales las que cobijan las situaciones de necesidad en nuestro país. A ellas se confía evitar las situaciones de pobreza. La familia, entendida en el más puro sentido napolitano como única proveedora de bienestar social. Ello, por supuesto, sin comentar los más que esperables cambios de empadronamiento de muchas personas desempleadas para escapar de la exclusión de la norma.

-Segundo las mujeres. Es decir, las que pierden la prestación o el subsidio y viven con su cónyuge que tiene rentas, también fuera del programa. Aún habrá que escuchar a algún pepero decir que también sucede al revés: el esposo deja de tener el subsidio si su cónyuge trabaja. Es la tan conocida ideología de género de la derecha de este país: la mujer y la sartén en la casa están bien. Si están sometidas económicamente a su pareja, ya estamos en la Arcadia feliz a la que quiere volver el PP.

-Tercero las personas pensionistas. Porque en el esquema de sociedad que va dibujando este “Gobierno”, se erigen en sustento económico de sus familias. Sin límite alguno de edad, se ven en el deber ético tan poco estético en una sociedad presuntamente civilizada de tener que amparar a sus hijos que extinguen su cobertura del desempleo. Es decir, hijos e hijas “rescatados” por padres y madres jubilados o viudas/os, con el fracaso vital que ello supone a esos descendientes ya adultos.

¿Cuánto se ahorra con estos recortes? Yo creo que poco, razonables fraudes ya descontados. Pero de nuevo el Real Decreto-ley refleja ideología ultramontana. Y ahora, me pregunto: ¿se han mejorado algo los derechos de las personas beneficiarias ante los servicios públicos y privados de empleo, que han de prestarles algún servicio específico?  “Claro que no, iluso”, esa es la respuesta. Basta con ver cómo el Ejecutivo Central y sus “aventajados gobiernos periféricos” van podando con mimo todas las acciones de empleabilidad. En Galicia, sin ir más lejos, Mr. Bean y su flamante conselleira mrs. Mato han ahorrado una pasta en acciones de empleabilidad para otros enjuagues. ¡Es que gastarlo en personas desempleadas es un dispendio inasumible!

Bueno, Europa achucha con esta otra reforma del empleo, la que de verdad hace falta. A ver si la ministra y su aventajado director general de empleo escuchan a la Comisión también cuando habla de Estrategia de Empleo y dejan de practicar esa sordera selectiva, tan del gusto de algunos gobernantes. En próximas entradas alguna receta iré adelantando, de las que bien vendrían. Mientras tanto, este Decreto ley es otro Ecce Homo de Borja. La similar capacidad de restaurar de Cecilia Giménez y de Fátima Báñez es la que me ha sugerido el título de esta entrada. Pónganle cara al RD-Ley 23/2012. Yo sugiero la de Guillermo Collarte.

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